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Corazón vs Razón: Inteligencia Emocional en las Relaciones Públicas

Corazón vs Razón: Inteligencia Emocional en las Relaciones Públicas

Explicar el concepto de inteligencia emocional, puede llegar a ser complicada por la variación de sentimientos que la conllevan. La Real Academia de la Lengua Española (RAE) la define como: Capacidad de percibir y controlar los propios sentimientos y saber interpretar los de los demás.[i] Ello significa que la capacidad de controlar las emociones involucra factores personales y sociales, así como la habilidad para manejar conductas sensibles para entablar lazos de relacionamiento.

En las relaciones públicas las emociones juegan un papel importante, sin duda. Si hay algo sustancial e imprescindible a la hora de llevarlas al trabajo, es contar con una gran capacidad del control en la manera en cómo nos comportamos. Para ello es vital tener ciertas habilidades como la capacidad de escucha activa, la empatía, el ser perceptivo ya que esta capacidad de percibir las emociones de los demás y conocerlas correctamente, puede ayudar a consolidar relaciones exitosas.

Podemos preguntarnos ¿cuál es la conexión en las relaciones públicas y la inteligencia emocional? En primer lugar, es la capacidad del ser humano de conocerse a sí mismo y sus propias emociones. El saber cómo reaccionar ante diferentes situaciones, ya que en el día a día en el trabajo nos enfrentamos a diversos ambientes donde se pueden vivir momentos agradables, de tensión, desconfianza o felicidad.

En el ámbito profesional influye la percepción de emociones en la toma de decisiones ya que el estímulo de sentimientos puede determinar las acciones de comunicación y relacionamiento público. De esta forma la vertiente en las estrategias se utilizará para buscar una empatía, por parte de las organizaciones ayudando a aumentar el grado de engagement de sus audiencias.

El psicólogo Daniel Goleman es una referencia en el tema, porque cuestiona el intelecto en la valoración emocional del individuo. En su libro “Inteligencia Emocional”, explica el porqué de la disconformidad entre el coeficiente intelectual y el éxito personal o profesional.

Los cinco puntos en los que Goleman fundamenta la inteligencia emocional se basan en los siguientes conceptos:[ii]

  1. Autoconciencia
  2. Autogestión
  3. Motivación
  4. Empatía
  5. Habilidades Sociales

Estos 5 pilares, son base para lograr consolidar en cualquier momento alianzas o negociaciones. A este respecto, es importante también recordar el mediar emociones, identificar los deseos, las aspiraciones de los públicos a los que quiere llegar y finalmente crear una empatía.

Definitivamente para lograr una estrategia de un buen relacionamiento, debemos empezar por conocer nuestras habilidades sociales y el equilibrio de estas con nuestra inteligencia emocional, para que así se logre un networking efectivo y seamos capaces de entablar un diálogo que propicie una comunicación eficaz. 

Referencias:



[i] Fuente: Diccionario RAE, http://dle.rae.es/?id=LqtyoaQ

[ii] Fuente: Goleman, D. (1999). Inteligencia emocional. Barcelona: Kairós.