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Empresas Excelentes en base a Equipos Sanos

Empresas Excelentes en base a Equipos Sanos

Lograr la excelencia sólo es muy complejo y arduo. Esto se da por ejemplo en algunos deportes individuales en los que eres tú frente al rival y nadie más. Como en el tenis. Que además por regla tiene prohibido el coaching durante el partido. En otros deportes es imposible triunfar si todo el equipo no está unido y comprometido. Un ejemplo palpable es la selección de futbol de un país, que no le alcanzó con tener al mejor jugador de la actualidad. Por otro lado, la selección de Rugby de Nueva Zelanda, los All Blacks, son el paradigma de trabajo en equipo. Hago esta introducción porque quiero reforzar el concepto y la importancia del equipo para lograr una meta común en muchas actividades humanas. En particular lo indispensable que es en el mundo empresarial. Una empresa no es escalable y mucho menos sostenible sin un equipo de colaboradores unido y de alto rendimiento.

Que impide muchas veces formar estos equipos ganadores. Esta problemática la podemos entender a partir del libro “Las cinco disfunciones de un equipo” de Patrick Lencioni. Este reconocido autor, nos presenta 5 enfermedades que dañan severamente a los equipos y por tanto a las organizaciones. Asimismo, son cinco causas profundas que hacen imposible construir un excelente lugar para trabajar.

La primera de ellas es la falta de confianza. Es la disfunción más profunda. Porque la confianza es la base y soporte de todo y además sin ella no hay forma avanzar. Una organización basada en la desconfianza es tóxica y autodestructiva. En segundo lugar, aparece una armonía artificial. Todo parece maravilloso, pero si se profundiza sólo se ven conflictos, recelos y agendas propias. Como no hay confianza no se pueden tratar los temas. Es como una herida infectada que no se limpia y cura. Más tarde que temprano termina pudriéndose. La tercera disfunción es la falta de compromiso. Nadie asume la responsabilidad de la situación y la titularidad de enfrentar los problemas. Lo importante es cubrirse. El otro siempre es el culpable. Sólo con estas tres enfermedades es suficiente para decretar la defunción de una organización. Sin embargo, hay más. A la falta de compromiso, se le suma la poca exigencia. Todos están en esa empresa en modo supervivencia que significa hacer lo menos posible y aprovecharse de ella lo más posible. Además, se tienen bajos niveles de exigencia personal y grupal, lo que lleva a la mediocridad. Finalmente, en este contexto germina una cultura de sálvese quien pueda. Donde sólo importan los resultados personales, incluso a costa del grupo.

Por otro lado, seremos capaces de construir una empresa exitosa y un excelente lugar para trabajar si nos vacunamos a prueba de las disfunciones mencionadas. La primera vacuna, debe ser de confianza mutua, de tal forma que permita una confrontación asertiva, en la que se busca lo mejor para el equipo y se dice lo que se tiene que decir. A partir de esa sinceridad todos contribuiremos al objetivo común sobre la base del compromiso y una cultura de resultados. En la que sólo ganaremos si el equipo gana.